Insectos gigantes

Todos recordamos películas en las que aparecían insectos gigantes que aterrorizaban al mundo como «Tarántula» o «El mundo en peligro», pero lo cierto es que es que la existencia de invertebrados gigantescos es biológicamente imposible. ¿Por qué? Ahí van 3 buenas razones:

1.  Las arañas o insectos como invertebrados que son, no tienen esqueleto interno. Su cuerpo viene soportado por un esqueleto externo (exoesqueleto) que nunca podría soportar el peso excesivo que tendrían estos gigantes. Acabarían aplastados por su propio cuerpo.

2. Los invertebrados no tienen sistema circulatorio con venas y arterias. Los fluidos están libres y no llegarían bien a todas las partes del cuerpo si este fuera demasiado grande.

3. Los invertebrados tampoco tienen pulmones. El oxígeno llega con el aire de forma pasiva hasta sus células (repiración traqueal). Si el cuerpo fuera muy grande el oxígeno no alcanzaría eficientemente las células que estuvieran más alejadas del exoesqueleto.

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Dicho esto, se sabe que en la época de los dinosaurios habían insectos gigantes, como una cucaracha de medio metro de largo, o una libélula carnívora que medía 75 cm de ala a ala… ¿cómo explicarías su existencia?

 

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